El desarrollo del pensamiento en sus múltiples
vertientes y etapas de la vida, maneja información de diferente índole y en
ocasiones sin comprobar las fuentes y origen de la misma. Esta información
tiene como objetivo emitir opiniones, juicios y conocimiento. Las
opiniones que emitimos generalmente son expuestas bajo fundamentos o
descripciones infundadas. Estas deliberadas opiniones las llamamos prejuicios.
Los prejuicios nos acompañan a lo largo de
nuestra vida y como mencionaba Pinillos1 “el prejuicio es universal del
comportamiento humano y pertenece a su naturaleza”. Estas asociaciones
mentales que se realizan bajo ciertos contextos influenciados por la historia
personal, es lo que resulta en la emisión de opiniones desfavorables sin una
reflexión objetiva y justificada.
Debemos considerar transformar estos prejuicios ya
que comúnmente son negativos y reducen nuestro universo de pensamiento respecto
a lo que nos referimos. Este grupo de actitudes que son inherentes al ser
humano se presentan en cualquier circunstancia creando falsas expectativas. Los
prejuicios son motivados por alguna conveniencia personal o grupal. Pueden ser
prejuicios sociales discriminatorios como los etnocentristas, sexistas y
racistas.
Tratar
de encontrar una categorización de prejuicios para mi entender, implica mayor
función de almacenaje mental del que debería tener y ejercer en cada uno de
nosotros. En un último momento encontraremos algún adjetivo o categoría
funcional ante un prejuicio observado o vivido.
Esta
particular forma de hostilidad social es abordada por la psicología social, en
el análisis de las relaciones intergrupales. Según Smith2 los
estereotipos, prejuicios y la discriminación generan una hostilidad
intergrupal, aunque cada uno posee diferentes maneras de manifestarse.
En la
medida que podamos analizar la consecuencia de nuestras aseveraciones podremos
avanzar en el desarrollo del lenguaje y la percepción objetiva. La emisión de
opinión sin bases suficientes prejuzgando, obstruye el entendimiento positivo y
el conocimiento real. Las asociaciones discriminatorias que realizamos como
prejuicios, conllevan a una relación desfavorable y un contexto erróneo
anticipado.
Autor Imagen : Alberto Montt
1.- Pinillos JL (1982). Los Prejuicios
y la sociedad contemporánea. Revista Cuenta y Razón, (5) invierno. Extraído el
23 de septiembre de 2012 en:
2.- Smith V (2006). La Psicología
social de las relaciones intergrupales: modelos e hipótesis. Actualidades en
Psicología (20) 7. San José Costa Rica. Extraído el 23 de septiembre de 2012
en:
